Nuestros problemas sociales (segunda parte)

Por: Hugo Leonel García Montenegro
Ingeniero Civil.
hugamonte@yahoo.com
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P: ¿Cuál es la diferencia entre nuestra alma y nuestro espíritu, y donde radican cada uno de tales elementos, en nuestro interior?
R: Ninguna religión ha podido establecer esto con toda claridad, pese al transcurso de veinte siglos desde que la Biblia fue escrita y más de cuatro desde la Reforma. Es inconcebible que, con la facilidad de muchas traducciones bíblicas y la ayuda de los computadores, los teólogos no hayan encontrado aún la respuesta. ¿A que se deberá? ¿Serán, acaso, irresponsables, poco dotados o corruptos? Alguien me definía el alma como “el conjunto de todas mis plenipotencialidades materiales y abstractas”, yo me pregunto ¿y eso qué es, qué significa? Otros dicen que el espíritu es la parte de nosotros que utilizamos para comunicarnos con Dios, pero, ¿dónde radica? ¿Qué es? Esta definición es como definir un zapato como algo que sirve para caminar, ¿que comprenderá el que jamás ha visto un zapato?

P: ¿Es el Espíritu Santo una persona?
R: Muchos religiosos dicen que sí, que no solamente es una persona, sino que cuando recibimos a Cristo, Él entra en nosotros. De alguna manera poco razonable, aseguran que cuando una persona acepta a Cristo, recibe automáticamente el total de la persona del ES; se preguntará el neófito: ¿entonces, que queda para mí, si ya todo Él entró en mi pastor (por ejemplo)? Luego, se pregunta uno: ¿cómo es posible que una persona que alberga al ES en su interior, incumpla sus pactos como lo hace alguien que conocemos, yo mismo, es decir, que siga pecando? ¿No parecería lógico que si el ES mora en alguien: “o lo reforma totalmente o lo abandona” por no poder vivir entre la imperfección? Otras personas dicen que no, que el ES no es una persona sino el poder de Dios. De nuevo: ¿Quién dirá la verdad?

P. ¿Es realmente obligatorio el diezmo para los cristianos?
R: El diezmo fue instituido por Jehová para sustentar a la tribu sacerdotal de Leví, que para poder dedicarse enteramente a Dios, tenía prohibido los trabajos remunerados, ni heredad (territorio) tuvo en la tierra prometida. Los cristianos somos después de Cristo y en el Nuevo Testamento, el diezmo se menciona nueve veces, de las cuales, siete (Lucas 18:12 y Hebreos 7:2 a 9) hacen referencia al diezmo en el Antiguo Testamento, por ejemplo, que Abraham pagó el diezmo o Leví lo cobró (se refiere a las tribus de ambos), solamente dos versículos mencionan su obligatoriedad y dicen lo mismo: Mateo 23:23 y:
Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello Lucas 11:42.

Como es fácil observar, aquí Jesús se refiere a los Fariseos, no a los cristianos gentiles, a quienes Pablo dijo: “Cada quien de según se propuso en su corazón”. Es decir, nosotros, los cristianos gentiles (que no somos del pueblo de Israel) no tenemos por qué pagar diezmos. ¿De donde surge entonces la insistencia en que los miembros de algunas de las iglesias deban pagar los diezmos? ¿Es esto bíblico o es pura codicia y corrupción?

P: En medio de tal caos, se pregunta el neófito ¿existe alguna religión buena, que se apegue a lo que Dios dice?; si la hay ¿cuál es?
R: Es criterio del que escribe, que ninguna de las religiones cristianas conocidas es la verdadera; todas, absolutamente todas, desorientan a sus feligreses, convenciéndolos, mediante lo que comúnmente se llama “coco-wash” y que también se conoce como “creer por fe” o “dogmatismo religioso”, de cosas que no solamente no son lógicas sino, no es lo que la Biblia dice. Eso sí, cada uno de los feligreses aprende a defender su fe dogmática sin sentido y hasta critica acerbamente a las demás religiones, con manifestaciones de desamor tal, que ha sido origen de no pocas guerras. Uno de los grupos más criticados son los Testigos de Jehová, quienes en mi criterio, son los menos equivocados.

OBSERVACIONES:
1) Muchos religiosos, ante algunos de los planteamientos anteriores, me han respondido, “eso no es lo importante”. Yo me pregunto, ¿Es que acaso Dios, que sabe lo que nos conviene saber, escribiría cosas que no son importantes? ¿Es que acaso escribiría un libro tan grande, para que lo importante sea una pequeña parte, al decir de los religiosos?
2) Sí, dirán todos los religiosos, y ¿de donde se cree éste (el que escribe) que él es el que sabe, que el es quien tiene razón, ni tan siquiera es Teólogo como nosotros .(esto me recuerda a los fariseos).

(continuará)

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