El brindis de los políticos.

Por: Edgar Orellana
edgar-orellana@megachapines.com
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En torno de una mesa de la cantina presidencial, una noche de invierno, alegremente departían cinco personajes importantes de la vida nacional de Guatemala.

Los ecos de sus carcajadas escapaban y de aquel país en miseria, interrumpían el imponente y profundo silencio.

El humo de olorosos cigarrillos en espirales se elevaba al cielo, simbolizando al resolverse en nada, la vida de los sueños.

En todos los labios había risas, inspiración en todos los cerebros, y repartidas en la mesa, copas pletóricas de whisky, ron zacapa centenario y cusha.

Era curioso ver aquel grupo, daba la impresión de ser un zoológico humano, pollos, gavilanes, monos, conejos, cerdos, con bolsas repletas de dinero y recordando promesas incumplidas a todo un pueblo.

A cada trago hacían apuestas para ver quien había hecho la promesa más detestable, y todos requerían ser premiados por las farsas inventadas aduciendo tener la mejor capacidad para mentir.

Olvidaba decir que aquella noche, aquel grupo de políticos celebraba entre risas, burlas y tragos, la agonía de un año que amargura dejó en los guatemaltecos y la llegada, consecuencia lógica de un feliz año nuevo. (Feliz al menos para ellos)

El pollo ronco (Alfonso Portillo) dijo de pronto: -Las doce compañeros: levántense todos y digamos el descanse en paz al año que ha pasado a formar parte de los muertos.
Brindemos por el año que comienza, porque dejen de perseguirme y me dejen disfrutar mis millones en Zacapa, porque quiten a Florido de la fiscalía y que al conejo no lo dejen asumir en el Parlacen, que sepa que al que escupe para arriba en la cara le cae.
Que pueda seguir dándoles la yuca con chicharrón a los guatemaltecos.

-Brindo dijo el Gavilán (Álvaro Colom) por la esperanza, pero no por la de mi partido ni la de los guatemaltecos, por la esperanza de poder recuperarme con creces de las tres campañas que busqué la guayaba y hasta esta vez se me dio, que el conejo no se haya hueviado todo y que queden buenos millones en las arcas nacionales.
Que el Cacif me deje gobernar y decirles “aquí está tu son chabela” cuando quieran seguir evadiendo el fisco, brindo, porque los diputados de mi partido no sea lagartos que se conformen con los 40 mil que ganan en el congreso sin meter las manos en las obras donde se han enriquecido, brindo porque al mano dura se le olvide que lo chamarree en las urnas y no arranque su campaña anticipada, deje por un lado la venganza, y que sepa que mi compromiso es su esperanza.
-Que me dejen practicar la socialdemocracia y que los medios de comunicación sean tolerantes así como lo fueron con el conejo a quien le taparon todas sus sinvergüenzadas.

-Bravo, dijeron todos, inspirado esta noche has estado, el turno es del coche (Jorge Serrano) alce su copa y se acuerde de la sopa con mujeres desnudas en Nueva York.

-Chupo y brindo dijo el coche, porque la amistad de Rafael Espada con Gustavo Espina logre que me dejen regresar a Guatemala, que el pueblo olvide que di un golpe de estado, que me robé el dinero que ahora disfruto invirtiéndolo en propiedades y caballos pura sangre, que vuelva a mi país y reírme de Juan Luís Bosch y Dionisio Gutiérrez, demostrarles que tengo más dinero que ellos, y que no me costó nada. Pido en este nuevo año que ya no me digan ladrón, ni corrupto ni coche, y volver al restaurante de sopa de cebollas una noche, para ver las mujeres sirviendo desnudas como cuando era presidente, que me dejen en paz, y devolver a Guatemala el dinero, pero comprando empresas para mi familia con mucho esmero.

-Yo brindo dijo mono de oro (Álvaro Arzú) porque después del Gavilán sea el “Júnior” Roberto Arzú quien se quede con el reinado de la selva, que se les olvide los millones que me robé con el negocio de Telgua, que este año me apoye el gobierno con presupuesto para que de la Muni me eche mas milloncitos a la bolsa, que Emetra siga jodiendo a los guatemaltecos y que me sigan viendo como honesto y capaz, que no recuerden la corrupción de mi gobierno, aunque por pícaro, mañoso y sinvergüenza me pudra en el infierno.

Siguió la tempestad de frases esperanzadoras en el grupo bohemio, se brindó por todo, por los millones robados, por la descarada malversación, por los crecientes sinsabores que dejaron, y por los diferentes amores que a escondidas les prodigaron a cambio de posiciones.

Solo faltaba un brindis, el del conejo (Oscar Berger) el poco cerebro y grandes orejas, aquel que solo ambicionaba que le regresaran la próstata para tener más inteligencia, estrechado por todos alzó la copa frente a la alegre tropa, desbordante de risas y contento, sacudió sus grandes orejas y dijo así con marcado acento:

– Brindo por Guatemala, pero no por esa que mencionan que ni sé donde queda, permitidme esta noche brindar pero por la Guatemala que yo conozco, la de las ferias bailando con patojas bonitas, por esa brindo yo, siento esta vez no complaceros, mi inteligencia no es suficiente para hablar de esa manera.

-Brindo porque este año me pueda retirar a ver mis partidos de base ball, y cuidar de los coches en mi finca, que a mi yerno y a mi primera dama no la persigan por el contrabando de contenedores que para todos pasó desapercibido, que a mi hijo Oscar Berger “júnior” lo dejen en paz en Miami, le quiten el arraigo y que lo dejen disfrutar de sus millones con la transversal del norte y de Perenco.

– Por eso brindo yo, porque logre entender de donde me llegaron tantos millones, que dejen de verme como tarado, inútil y bueno para nada, que tenga fuerzas para rechazar el Premio bobel de estupidez humana.

Con lágrimas en los ojos el Conejo siguió: -Porque se me olvide que pasé por la presidencia y hasta el momento no salgo de mi asombro, que las metidas de pata cada vez que hablo no las tomen en cuenta, que no digan que parezco calcetín( solo hablo para meter la pata), que Lucas García siga en primer lugar con chistes sobre su presidencia y finalmente a todos mis funcionarios que participaron en actos de corrupción y ahora son millonarios se acuerden de mi con agradecimiento.

Prometo no volver a robar en mi vida un solo centavo de los guatemaltecos.

El conejo calló; ningún acento profanó el sentimiento nacido del dolor y la ternura y pareció que sobre aquel ambiente flotaba inmensamente, la callada voz de los guatemaltecos…llena de amargura.

One Response to “El brindis de los políticos.”

  1. Hugo García Montenegro hugamonte@yahoo.com Says:

    Me parece que la cosa quizás no se aleje demasiado de la verdad, esta realidad si la conocemos bien, no la del “pueblo” cubano.

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