Los inmigrantes (tercera parte)

Por: Madeli Morales
madeli@megachapines.com
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En Abril del año 2006, la organización sin fines de lucro OCPP (Oregon Center for Public Policy), publicó un estudio titulado: “Undocumented Workers Are Taxpayers, Too”, lo cual traducido al español sería: “Los trabajadores indocumentados pagan impuestos, también”.

En ese estudio se establece que el número aproximado de trabajadores indocumentados en el Estado de Oregon es de entre 128,000 y 150,000. Según ellos mismos reconocen, ese dato es algo conservador. Es decir que en ese entonces ese número bien podría haber estado cerca de los 175,000 inmigrantes. Un número considerablemente bajo si se compara con otros Estados como California o Texas.

Aún así, el estudio señala en base a sus propios cálculos, que el ingreso anual de ese número de inmigrantes oscila entre los $1.9 billones y los $2.2 billones. Estima el documento que el promedio anual de los ingresos por familia es de $24,300.

Sigue el estudio presentando un estimado de los impuestos que pagan los trabajadores indocumentados. Según OCPP, los inmigrantes indocumentados devuelven al gobierno, en concepto de impuestos, entre $137 millones y $160 millones anuales. Esto es muy importante tenerlo presente porque aunque los inmigrantes sean indocumentados, de cada cheque que reciben, sus patronos toman un porcentaje que es entregado al gobierno en concepto de impuestos. Hay que hacer notar que estos impuestos comprenden los conceptos de impuestos estatales, del seguro social y de medicare.

Los ciudadanos legales de cualquier país, en los cuales funcionan sistemas de impuestos similares, saben que de alguna manera sus impuestos no sólo ayudan al desarrollo y mantenimiento de sus países sino que también son una especie de seguro de vejez. Sin embargo, los trabajadores indocumentados no pueden ni por un momento abrigar esa esperanza porque mientras sean ilegales, todo ese dinero pagado en impuestos al gobierno de ese país donde trabajan, jamás se convertirá en futuro beneficio.

Los empleadores por su parte, pagan impuestos complementarios por cada empleado. En el caso de Oregon, según OCPP, esa cifra alcanza un promedio de $108 millones. Quiere decir entonces que al gobierno le entran, tanto de parte del empleado como del empleador, una cantidad promedio de $256 millones, de los cuales ni un dólar irá a parar a manos de los trabajadores indocumentados, ni en concepto de protección de desempleo, ni en concepto de seguridad social, ni de cuidado médico.

Estos datos sólo son válidos para el estado de Oregon en el 2006. En otros estados la situación puede presentar variantes dadas las características fiscales de cada estado.

Lo que es importante destacar de todo esto es que la presencia de inmigrantes indocumentados es muy importante para el desarrollo y sostenimiento de las economías locales, y que todos esos inmigrantes indocumentados que se encuentran escondidos por temer a una política de migración agresiva e inhumana, deberían sentirse orgullosos de ese aporte.

Es necesario que destruyamos la baja estima de la que padecen nuestros compatriotas porque ellos se tienen que sentir orgullosos que su lucha se desarrolla en tres frentes: su contribución a la economía de las ciudades donde trabajan, su contribución en remesas hacia sus países de origen, el ahorro necesario para su vejez que no está garantizada por nadie.

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