Operación Galaxia (parte cinco)

Por: Oscar Fernández
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Después de una charla amena con mis amigos y algunas preguntas al guía de los alrededores, tomando un delicioso café de olla de peltre puesta al fuego de carbón, con el frío de la noche supo exquisito. De mi parte no olvidé mis acostumbradas champurradas, ya que es una costumbre de toda la vida, comer mi pan de pueblo es una costumbre de cada día de mi vida.

Para la tortilla si he sido poco, según un gran amigo dice que embrutece el comerla a diario, al cabo de los años le he tenido que dar la razón, hay cada imbécil en las calles y de abusivos se han pasado a la avenida y a la hora de preguntarles de su dieta alimenticia la mayoría en su ingesta diaria se tragan más de diez tortillas de comal, es decir un enorme muñeco de tortillas.

El frío en la zona comenzaba a calar hasta los huesos y las manos las acercábamos al fuego preparado por el guía para recibir un poco de calor, por mi parte lo único olvidado y de verdad, arrepentido; era mi par de guantes. Siendo el precio a pagar por la falta de prevención y vivencias anteriores en nuestros bellos lugares, si algo tenemos para conquistar y ser conquistados es montañas, ríos, lagos, cavernas y volcanes.

Dando las once de la noche, después de fumarme un viceroy corto me despedí de todos y me dirigí a la carpa, me acomodé en la bolsa de dormir y me adentré al país de los sueños, siendo un ser especial ya que sueño siempre a colores, lo cual a la fecha lo consideraba normal, pero una amiga me sacó de mi error quien aseguró que soñaba en blanco y negro… ¿cómo soñará todo el mundo?

Me desperté al escuchar un zumbido extraño cerca del campamento, me quedé por un momento como estela maya, petrificado, pero logré recuperar mi valor y me levanté para ver que sucedía, observe a mis amigos que estaban totalmente dormidos y ahí nadie se movía…al salir de la carpa, me alejé unos once metros del campamento donde yacía apagado el fuego que nos dio su calor horas antes y levanté mi rostro para ver la bóveda celeste que lucía impresionante, millones de estrellas habían acudido a la cita esta noche, pero al enfocar bien el espacio cercano a mis ojos, pude ver que una estrella o al menos eso creí se acercaba donde me encontraba…instintivamente me corrí hacía atrás buscando protección y unos arbustos me sirvieron de apoyo…pero en cuestión de minutos una enorme mole de acero color grisácea con luces fosforescentes de tres bandas en toda su estructura se colocaba directamente en el círculo central del inmenso agujero, por la posición que tenía no podía medir su envergadura aún, pero al comenzar a tener contacto cercano, me pude percatar que se trataba de algo fuera de este mundo, algo definitivamente grande y en forma octagonal, pude apreciar como se integraba al agujero como si fuese un puerto de embarque y en estado nervioso no pude ni gritar.

Mi mente no aceptaba el terrible avistamiento que estaba viviendo la experiencia de ese momento. No podía ni siquiera moverme, las piernas no me daban, es más no las sentía, quise llorar, pensé que el fin del mundo se había adelantado y seres de otra galaxia venían a controlar los despojos de la hecatombe que provocaría una guerra atómica…

La guerra fría estaba en su máximo momento, supe que en el norte hasta habían construido un refugio de proporciones monumentales, la ironía que el hombre se quería proteger del hombre, cuando deberíamos ver hacia el vasto universo y plantearnos que más hay después de los 30 mil billones de kilómetros que hay hasta la nube de Oort que está un poco más lejano del planeta llamado Plutón.

No es posible que seamos tan arrogantes de pensar que estamos solos en un mar tan grande como el vasto confín del Universo, sí no estoy del todo mal en historia desde el caso Rozwel en el año de1947 los avistamientos de naves espaciales, platillos voladores, se han tratado de ocultar, en mi época si se podía enterrar…fui acaso afortunado en tener este encuentro estelar…y lo que sucedió cuando una nave de reconocimiento me llevó a las entrañas de la interplanetaria nodriza, lo que se me hizo saber que iba a ocurrir a partir del 2010 y el secreto lo debería de guardar hasta recibir la confirmación de hacerlo, eso fue el descubrimiento de la cámara hermética por el delta del río Nilo a cargo de Fernando Rubén Alfonso T de Pontevedra.

Es por eso que en está historia de fantasía y verdad les estaré revelando los secretos de WET.

Continuará.
Secretos…de la galaxia.

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