Un disparo en el corazón.

Por: Iván I. Choto.


Los motivos de una muerte anunciada a Hugo Arce: “Voy a dispararme un tiro en el corazón, porque estoy cansado del sistema y me han dejado solo”.

Así ha sido siempre. Nos han dado un disparo en el corazón desde 1523, que arribó el Capitán y lugarteniente don Pedro de Alvarado y su desbandada de peninsulares. En esos tiempos fue lanza y ristre contra los quiches, y una alianza con los cakchiqueles, que a la postre significó la fundación en Iximchè de la Villa de Santiago de los Caballeros.

Trescientos años tristes de coloniaje español, con beneficios jugosos para la oligarquía peninsular y criolla . La Patria del criollo, la que formaron los conquistadores, los encomenderos que se repartieron indios. Los Alvarado, los Orduña, los Maldonado, los Barahona, los de la Cueva, los Sotomayor, los Cueto y los Díaz del Castillo. ¡Ah! Endogamia, terrible, usurpadora, invasora. Que paradoja, la historia los reconoce como los primeros invasores de las tierras mayas. Las tierras de los Quichés, los Cakchiqueles, los Mames, los Pokomames, los Tz’utuhiles, los Itzàes, los Lacandones, los Pokomchis, los Q’eqchi’s, los Jakaltecos, los Ixiles, los Pipiles, los Chorti’s, los Tekitekos, los Achi’es, los Q’anjob’ales, los Chalchitecos, los Sakapultecos, los mopánes, los Awakatecos, los Akatecos, los Chuj, los Sipakapenses, los Uspantekos. Después llegó el pueblo garífuna.

Ha de haber quien se dio un disparo en el corazón en aquel entonces, por culpa de los del ayuntamiento de los señorones: Don Gaspar Arias Dávila, Don Bernal Díaz del Castillo, Don Juan Pérez Dardón, Don Diego de Guzmán, Don Hernán Méndez Sotomayor y Don Sancho de Barahona, los quienes gobernaron durante el siglo diecisiete y dos tercios del dieciocho. Si, porque cada siglo de la colonia fue dominado por una tradición familiar el dieciséis fueron los Díaz del Castillo y los Pérez Dardón; el diecisiete los Delgado Nájera y en los dieciocho y diecinueve los Aycinena, los Urruela y los Arzú.

Los mismos que nos dominan desde la emancipación y nos dejaron después de 1821, enfrascados en contiendas de anexionistas, de liberales y conservadores. Si desde tiempos de los Jefes Supremos, los políticos superiores de la Provincia de Guatemala Don Gabino Gainza y el brigadier de Ravello, Vicente Filisola. Desde entonces, estamos jodidos a pesar de don Pedro Molina Mazariegos, don Juan Barrundia, Don Francisco Morazán, Don Manuel José Arce y Fagoaga y don Mariano Gálvez. Antes de que fuésemos república con los señores Alejandro Díaz Cabeza de Vaca, José Domingo Estrada, Mariano de Aycinena y Piñol, Mariano Zenteno, Gregorio Márquez, Pedro José Valenzuela, Mariano Rivera Paz y Carlos Salazar. Y después de la fundación de la república el 21 de marzo de 1847, también nos han dado un disparo en el corazón.

La República que fundó el vitalicio General José Rafael Carrera Turcios y entregó desde mucho antes -después que hubo caído don Mariano Gálvez- al poder conservador durante un tercio del siglo XIX , en cuya época de 30 años resucitaron las formas coloniales, los privilegios del clero, la exportación de cochinilla hasta sus postrimerías cuando cayó el Mariscal Vicente Cerna Sandoval, por los relajos de Serapio Cruz (Tata Lapo), secundados por otro peninsular de la oligarquía el General Miguel García-Granados Zavala y su adlátere don Justo Rufino Barrios Auyón.

Esta ha sido una historia de rencores y disparos entre generales y guerrilleros paridos de una misma matriz –la oligarquía- Así ha sido siempre, los soldados del ayuntamiento primero, luego los de las Provincias Unidas, después los liberales y los conservadores antes de la República y los conservadores y liberales después de la República hasta nuestros días, han sido ejércitos que engendraron guerrilleros de su momentum para pelearse el poder.

La Reforma Liberal nos fundó el nuevo ejército, nos volvió cuarteles y escuelas los conventos de franciscanos, dominicos, mercedarios y recoletos. Declaró a “indios” “ladinos” por decreto, desde entonces es que ha existido la politica de Estado contra las gentes, no es cosa de hace media centuria, es de hace 485 años que invadieron los ibéricos y se compraban apellidos para purificar la sangre. Tras de Barrios quedó, el ferrocarril, el banco nacional, la expulsión de jesuitas, la supresión de privilegios para la iglesia de parte del Estado, un primer Código Civil que se promulgó para propiciar una reforma agraria que le entregó las tierras al coloniaje alemán y esclavizó por gracia de la ley de habilitación a trabajar de gratis a los indígenas en las fincas usurpadas para cultivar café. Después llegaron: Alejandro Sinibaldi, Manuel Lisandro Barillas Bercián y José María Reina Barrios los últimos liberales hasta el 8 de abril, día del magnicidio que acabó con la vida de don Chema Reina Barrios, el que nos dejó el paseo de la Reforma y el sueño de hacerse un París en Guatemala.

Nos han dado un disparo en el corazón cerrando el siglo XIX y abriendo el XX con la oscura dictadura de casi un cuarto de siglo que sostuvo a sangre y presidio al tirano Estrada Cabrera. Don Manuel José Estrada Cabrera dejó a la posterior generación de gobernantes la inspiración maquiavélica de instaurar las dictaduras. Fue “El Señor Presidente”, el modelo que ayudó a cuajar las ambiciones, por ejemplo de: José María Orellana, Jorge Ubico Castañeda- este último tirano de estirpe criolla y malvado- que instauró el “ubiquismo” que han añorado nuestros padres y que en pos del prototipo se sucedió Ponce Vaides y las posteriores dictaduras de generales y coroneles que no solo nos dieron un tiro en el corazón, sino que arrasaron pueblos enteros, después de habernos quitado la primavera que vino breve por una década desde el 20 de octubre de 1944 hasta el 29 de junio del 54 en el cual la CIA derrocó al coronel Jacobo Arbenz Guzmán, sucesor del doctor Juan José Arévalo; instaurándose desde aquel tiempo la tiranía castrense con generales y coroneles y uno que otro civil manipulado. Allí desfilan desde los tiempos de la liberación nacional-sin tomar en cuenta triunviratos, y juntas cívico-militares- las figuras de Elfego Hernán Monzón Aguirre, Carlos Castillo Armas, Luis Arturo González López, Guillermo Flores Avendaño, José Miguel Ramón Ydígoras Fuentes, Alfredo Enrique Peralta Azurdia, Julio César Méndez Montenegro, Carlos Manuel Arana Osorio, Kjell Eugenio Laugerud García, Fernando Romeo Lucas García, José Efraín Ríos Montt y Óscar Humberto Mejía Víctores, todos ahora cómplices y responsables de los últimos 50 años de la opresión y martirio que continua a pesar de la “apertura democrática” que se ha iniciado con: Marco Vinicio Cerezo Arévalo, Jorge Antonio Serrano Elías, Ramiro de León Carpio, Álvaro Enrique Arzú Irigoyen, Alfonso Antonio Portillo Cabrera, Óscar José Rafael Berger Perdomo. Cada uno de los cuales con sus propios meritos y desméritos a favor del capital extranjero y de la oligarquía criolla que nos tienen de sirvientes y jugando a la “democracia” que conviene a sus intereses.

¿Qué nos augura que la historia sea diferente con Álvaro Colom Caballeros? Después de todos estos siglos que suman hasta este momento 485 años de disparos al corazón.

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