Los sindicatos de la portuaria santo tomás

Por: Edgar Orellana
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Tristemente en Guatemala a los sindicalistas se les retrata como retrógrados, incapaces, bochincheros, y los patronos tratan de mantenerse lo más lejos posible de ellos y buscan formas para destituirlos cada vez que se les presenta la oportunidad.

En el año 2001, fui nombrado Secretario General de Intervención en la Empresa Portuaria Santo Tomás de Castilla, existían en ese entonces los sindicatos Sintraport, Sitruempornac y la Asociación de Trabajadores Portuarios ASTRAPORT, además dos sindicatos en formación, SIEMPORNAC y SINEMPORNAC.

Venía de desempeñarme como Jefe de Relaciones públicas en esa misma empresa, desde el gobierno de Alvaro Arzú, y en esa época no existía comunicación alguna con los dirigentes sindicales, menos con sus trabajadores, era la política que se empleaba, era lógico con un Presidente como Arzú quien nombró a Ángel Arturo Gonzalez como interventor.

Durante el gobierno de Alfonso Portillo se dio un cambio significativo en la intervención.

El inicio de la gestión fue escabrosa, Danilo Morales fue nombrado Interventor, y los trabajadores dirigidos por los sindicatos se oponían, por el temor a que se aplicaran medidas de represión y despidos, cuatro días con sus respectivas noches buscando una salida viable, hasta que al fin se declinó al paro de labores y dio inicio una gestión que hizo historia.

El equipo que dirigía la Portuaria estaba integrado por Danilo Morales Arévalo, con altos conocimientos en puertos, con una experiencia que puso de manifiesto en su gestión, acompañado como asistente por Julio César Guerra, otro personaje con un intachable currículo y toda una historia en temas portuarios, el administrador era Rolando Sett, con quien nunca simpaticé, seguramente porque noté desde el principio que le caía mal y tenía su propio grupo de trabajo, al cual tampoco me importó nunca pertenecer.

Danilo Morales me concedió el honor de acceder al nombramiento de Secretario de Intervención por intermedio de Julio Guerra y allí dio inicio una abierta relación con los sindicatos, visitas al área de trabajo y compartir con ellos las actividades y la gestión a realizar.

Uno de los sueños de los sindicatos era contar con un Pacto Colectivo de Condiciones de Trabajo, que garantizara el cumplimiento a futuro, de normas ya puestas en práctica, lo que ellos llaman conquistas laborales, el pacto fue aprobado por Morales e inicialmente quienes lo aprobamos por la parte laboral, William Cordón, Julio Guerra, Odilio de Paz y un servidor.

Luego se firmaría con todas las de ley, y en un abuso y prepotencia, además del descaro de Jorge Lewis y Otto Noack, nuestros nombres fueron borrados y aparecieron campantes quienes solo aprobaron la impresión de los libros, menuda forma de saludar con sombrero ajeno.

Al inicio de la gestión de Oscar Berger (en buena hora se fue de la presidencia) fui nombrado por Julio César Guerra, vicepresidente del Plan de Prestaciones del trabajador portuario, allí logré que se aprobara un incremento a la pensión de los jubilados de un 30% que tenían a 50%, además doné mis dietas de sesiones a la asociación de jubilados, bajo las directrices del Interventor de la Portuaria Julio Guerra.

Hago esta reseña para rescatar lo que escuché hace poco, decir a una persona que pretende un cargo en una empresa semi estatal, que había que quitar personal y desarticular el sindicato, para hacer lo que quisiera en la misma.

Ese ha sido el calvario de los sindicalistas, en el caso de la portuaria, Danilo Morales y Julio Guerra cambiaron ese esquema y trabajaron en una armonía tal, que el Coliseo lleva el nombre de Morales y los sindicatos en su totalidad, incluyendo la asociación de trabajadores dejan el pellejo en cualquier lugar por Julio Guerra.

Con el diálogo abierto se puede conseguir muchas veces mas que lo que se logra con medidas represivas, y es que algunos funcionarios no se dan cuenta que su paso por estas empresas no pasará de 4 años, y ven por encima del hombro a quienes representan el desarrollo de estas empresas.

En una oportunidad posterior me voy a referir a los beneficios que se lograron en la portuaria, especialmente por la actitud de diálogo existente desde el inicio hasta el final.

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