La cauda de una marcha

Por: Fabrizzio García Payés
fabrizzio1960@hotmail.com

El día de ayer concluyó la marcha realizada por el CUC, luego de recorrer 127 kilómetros en cuatro días, desde Los Encuentros, Sololá, esta se realizó para conmemorar 30 años de la organización campesina, extrañamente un número de extranjeros acompañó la marcha, posiblemente para avalarla como han avalado muchos países extranjeros el secuestro de 4 belgas y un guatemalteco, por el violento grupo de invasores ilegales de Ramiro Choc.

Los campesinos demandaron la liberación de los detenidos responsables de varios secuestros e invasiones ilegales, como el ocurrido en Izabal, donde un grupo secuestró a 4 ciudadanos belgas y a un guatemalteco, también exigieron la liberación de los capturados durante las protestas violentas en contra de la instalación de una cementera, en San Juan Sacatepéquez. Las peticiones que hicieron al gobierno central y al congreso fueron:

1. Poner fin al hostigamiento contra líderes indígenas, a pesar de que saben que son responsables de acciones violentas como secuestro, amenazas, robo e invasiones ilegales de propiedades privadas y de áreas protegidas.

2. Como parte de la ley de desarrollo rural pidieron una reforma agraria y la redistribución de las tierras.

3. Detener el alza de los productos de la canasta básica.

4. Detener la explotación de los recursos naturales, minería, pidieron a los diputados que legislen para que se respeten las consultas a las comunidades y se establezca un mayor control de la contaminación provocada por la minería a cielo abierto y otras actividades.

Todo esto está muy bien que lo pidan, están en su derecho, pero lo que no está bien y nadie menciona, es el hecho que tienen en común todas estas manifestaciones “populares”, el daño a la propiedad privada y publica que realizan estos manifestantes al hacer sus pintas a lo largo de la ruta que recorren.

Hoy recorrí la Calzada Roosevelt y el boulevard Liberación y vi, para mi disgusto, la falta de respeto para los dueños de las casas y comercios, dañados por la gran cantidad de pintas y graffiti dejado al paso de los miembros del CUC, los cuales incluyen insultos y malas palabras.

Con esto demuestran, no solo irrespeto por los derechos humanos de los propietarios y sus propiedades, sino su falta de educación y actitud de “todo me lo merezco y puedo hacer lo que me de la gana”.

Los organizadores de las manifestaciones deben pagar los daños ocasionados al ornato, la propiedad publica y privada, debemos exigir que se castigue y se haga pagar por los daños provocados por estos manifestantes.

Señores diputados legislen para que se prohíba esta práctica y se castigue a los responsables de las manifestaciones, ya que no controlan y permiten las acciones vandálicas de sus miembros.

Recordemos lo dicho por Benito Juárez, “El respeto al derecho ajeno es la paz”

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