Cien años de olvido (novela) Capítulo 8

Por: Oscar Fernández

El Funeral…del Poeta.
(1904-1906)

La muerte sorpresiva de unos de los hermanos Toledo, tomó un giro inesperado dentro de la cerrada sociedad de Xelajú, la noticia corrió por las calles y se pasó a las avenidas, cada casa de la cabecera departamental, en la Fincas Matasano y San Antonio La Unión, siendo una región en crecimiento impulsada por el gobierno del Presidente Justo Rufino Barrios Auyón, por cierto fallecido en la histórica batalla de Chalchuapa el dos de Abril de 1885. Por cierto primo hermano de mi bisabuela Sra. Lupe Auyón de Juárez.

De parte de la familia Toledo De León, se hizo un hermetismo entorno a los detalles del fallecido. Los rumores y comentarios en los parques y mercados iban sin fundamento alguno de la meca a la seca…Los medios escritos fueron discretos respecto al caso, se le exaltó sus aspectos personales, ya que era un hombre que a pesar de la corta edad, poseía una familia de tres hermosos hijos y una esposa que era una de las mujeres que exudaba clase y belleza en la época. Siendo españoles criollos, la casta ibérica estaba en su sangre real. eso era indiscutible, al haber publicado “Ensayo Poético” en el año 1900 Don Manuel Toledo, era elevado al Olimpo Literario del viejo y nuevo siglo XX.

María Luisa, Jorge y Concepción Toledo, siendo la última de las hijas la belleza heredada de su madre Teresa De León, ahora Viuda de Toledo. Por cierto la madre de mi madre…

El Cortejo fúnebre salió de la casa de habitación de la familia pero antes se celebró una misa en el salón principal de la mansión y con la orquesta de la nación, donde a petición se tocó “El Mesías” de George Frederic Hendel, de origen alemán.

Una obra maestra que se estrenó en la Catedral de San Patricio en Dublin, Irlanda en el año de nuestro señor 1742, es una clase de música que se eleva a las alturas… Por tradición al tocar está melodía en público, debe hacerse una donación a un orfelinato de la comarca, lo cuál se hizo encantado por parte de la familia, dando un fuerte apoyo a esa comunidad, de la cual se hizo una ala del edificio en aquella época.

La carroza elegantemente vestida para la ocasión, iba tirada por 4 corceles negros, propiedad de la finca San Antonio La Unión, la urna de cristal donde fue colocado el féretro de color caoba oscura, acompañada de un enorme arreglo floral con las iniciales de la familia doliente.

Dicen que Don Manuel Toledo, el joven poeta, filántropo y un padre amoroso que adoraba sobre todas las cosas terrenales a su mujer, era un amor que iba más allá de las fronteras de un sentimiento cuya belleza se fundía entre lo sublime de la vida…pero ese amor, le provocó celo irracional que le hizo hacer un control sobre su dama a niveles enfermizos, ¡quién ama con locura! Inevitablemente cela con todo su ser.

Las anécdotas de su vida, saltaron en los salones y corredores, sus poemas eran recitados en las calles y avenidas en los parques y en los balnearios acompañados de merienda y vino, por mucho tiempo los jóvenes se identificaron con la calidad de prosa y sonetos que rimaban de una manera especial, lo doloroso es que se había truncado para siempre el talento, lo cual se lo llevaría a la tumba…la esperanza en cien años que alguien de su herencia llevara el fuego de poeta y escritor para recordarlo algún día, espero que ese honor haya caído en mis venas y en mi sangre corran poemas y escritos que hagan sentirse orgulloso desde los cielos o donde esté; a mi olvidado por 100 años bisabuelo Manuel.

Una de sus costumbres que tenía por las tardes, era escuchar música clásica en su fonógrafo…se pasaba horas deleitándose en armonía con los grandes de la historia musical…el piano de cola, con su formación académica recibida en el extranjero se escuchaba en el salón de la finca “Matasano” por esa razón lo forró de maderas preciosas traídas por él y de alguna manera dicen que murió por su viaje a San Francisco California, Estados Unidos.

Mozart, Liszt y Bethoven eran sus tres mosqueteros, en broma y en serio, así bromeaba, eran la fuente de su inspiración, vivió para amar y murió por amor.
Dos regalos recibió en el año de nuestro señor 1900, El nacimiento el 8 de Diciembre de Concepción Juárez Toledo, mi abuela, y la impresión de su ensayo poético…vivió pocos años pero fueron intensos…profundos y con valor, cargados de un amor inexplicable.

En el recorrido de la marcha fúnebre y triunfal, se declamaron varios de sus poemas, entre los que se recuerdan con un impacto especial durante los siguientes años “Deseos” pero como todo, el tiempo se encargó de sepultarlo al olvido, como era él dejado en el Koimétron (La palabra Koimétron, proviene del griego; significa dormitorio)

Diez cadetes con uniforme de gala, sacaron sus sables y cruzándolos le rindieron honores póstumos que hasta el cielo aplaudió, en ese momento, una lluvia acariciadora cubrió el valle de Xelajú…

Dicen que por mucho tiempo, lloraron su corta existencia…

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: