Días Fatales ( Parte 3)

—–Por: Oscar Fernández—–

A veces me he preguntado si todos no somos estafadores de nuestros sueños, me asalta a mi cabeza, como un cometa perdido en la galaxia, un pensamiento obsesivo
¿No somos ladrones de nuestra vida?.

Sin ser pesimista, siendo realista, creo que somos de alguna manera una utopía gigantesca.

Me dirigí a la oficina de mi amigo de buenos tiempos de la época universitaria, le resolví., haciéndole entrega de su fortuna en un papel escrito.

¿Que pasó gato?___me dijo intrigado___

¡Tengo mis reservas, respecto al Austriaco!.___fue mi respuesta lacónica, con un dejo de decepción, pero a decir verdad, prefería una amistad de años a una ilusión de ganar USD50, 000.00 que era mi comisión por los % millones que iban a prestarles por sus activos. El tiempo en este caso, me dio la razón, ya que el tipo resultó un pájaro de cuenta, que hace mala fama a su país natal, ya que ahora ser Austriaco es sinónimo de truhán, estafador, engañador y tantas cosas más.

En la oscuridad de mi dormitorio, en la granja, me dejé vencer por un momento, encima de todos mis problemas acumulados, la escasez de dinero, las limitaciones que esa terrible situación te lleva, tenía que sumar otra pieza más a mi rompecabezas de dolores que la vida iba tejiendo claro está, que algún propósito había en todo lo que me estaba ocurriendo, tenía dos años en haber entrado a este desierto

Tenía un año de vivir en Tumbuctú, una ciudad que queda en Malí, África, precisamente en el Sahel, el cinturón de tierra más cruel del mundo entero y por cierto olvidado….así me sentía , pero extrañamente también todo este caos me fortalecía me hacía ser de alguna manera más fuerte.

Mi debilidad de carácter, iba en transformación a ser un tipo con fortaleza y dominio propio, lo que estaba pasando, lo comprendí en un segundo, en un momento, estaba bajo la prueba máxima de un Dios, que de alguna manera me preparaba para un futuro de situaciones difíciles y extremas en el continente negro…

AFRICA, me espera con las fauces abiertas, para ser perseguido por tribus que no saben nada de Dios, y es más no quieren saber de él. Estaré presente para restregárselos por toda la cara, con carácter, pero con mucho amor.

Continuará.

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